martes, 15 de enero de 2013

El crack del 29

Hablemos de la gran depresión que se produjo en 1929 y que todo el mundo se veía involucrado.



    Si bien la Primera Guerra Mundial afectó a algunas regiones europeas, la crisis económica que se desencadenó al final afectó a todo el planeta y cuestionó los propios planteamientos del sistema capitalista. Se originó en Estados Unidos y se extendió por todo el mundo.




ANTECEDENTES. 


       La Primera Guerra Mundial había situado a Estados Unidos en una posición privilegiada frente al resto del mundo, convirtiéndolo en el gran proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales.

      El crecimiento industrial fue extraordinario, basado en las teorías de Taylor y Ford sobre organización del trabajo y producción en serie. Por el contrario la agricultura no tuvo un crecimiento paralelo; los precios agrícolas eran muy inferiores a los industriales, por lo que muchos campesinos vendieron sus tierras a bajo precio y se fueron a las ciudades.

    Eran tiempos felices de alto consumismo y Estados Unidos era visto como la tierra prometida, una sociedad rica. Este clima de confianza fue lo que hizo que gran parte de la población comprara acciones de las empresas industriales, siendo Wall Street el centro de la economía mundial, donde llegaban capitales de todas las partes del mundo. 

      Debido a que el resto del mundo no estaba en la misma situación de bonanza económica que Estados Unidos, el país no podía colocar toda su producción industrial. Esto hizo que crecieran los stocks y, por consiguiente, que cayeran los precios de los productos acumulados. Hasta finales de 1929, la compra de acciones creció cerca de un 90%. La especulación financiera hacia ganar dinero rápidamente y las acciones estaban sobrevaloradas. La gente llegaba a pedir créditos a los bancos para comprar en bolsa, puesto que los beneficios pagaban fácilmente los intereses bancarios. Se había pasado de una prosperidad basada en el desarrollo industrial a depender de la especulación. 

      En 1928 comienzan a notarse los síntomas de una economía en peligro: los ingresos de la población no permiten seguir aumentando el consumo, los almacenes se llenan de mercancías que no pueden ser vendidas y aumentan los despidos. Ajena a esta realidad, la bolsa sigue creciendo. No existe relación entre el valor de una acción y el estado de la empresa; la gran demanda por parte de los especuladores hace que el valor de las acciones siga subiendo.




LA CAÍDA DE LA BOLSA DE NUEVA YORK. 


       El jueves 24 de octubre de 1929 ("Black Thursday"), se produjo el crack de la Bolsa de Nueva York. Más de 16.000.000 de títulos que cotizaban a la baja no encuentran comprador y provocan la ruina de miles de inversores, muchos de los cuales habían comprado esos títulos con créditos que ya no podrán pagar. Muchas personas entran en pánico y corren para tratar de retirar el dinero de sus cuentas bancarias. Los bancos se ven desbordados por deudas incobrables, se paran los nuevos créditos y no se refinancian las deudas existentes. Quebraron unos 600 bancos.







INICIO DE LA GRAN DEPRESIÓN.


      El crack de la bolsa inauguró un periodo de contracción económica mundial que se extendió a lo largo de la década de los 30 y tuvo fuertes repercusiones en lo económico, lo social y lo político, que se conoce La Gran Depresión.

    En Estados Unidos se paralizó el consumo, aumentaron los stocks, se paralizaron las inversiones y muchas empresas tuvieron que cerrar. El desempleo llegó a todos, la caída de los precios y de los mercados agrícolas arruinó a los agricultores que vendieron sus tierras y emigraron. Los obreros no conseguían encontrar ningún tipo de trabajo, y esto se extendió a los profesionales y empresarios arruinados. Se estima que llegó a haber 14 millones de desempleados. La crisis no se detuvo en suelo americano, debido a la dependencia que la economía europea tenía de Estados Unidos. 

      Supuso un gran bache en la producción mundial y generó grandes tensiones en el mercado laboral, por lo que se convirtió en un buen caldo  para ultranacionalismos y autoritarismos fascistas.




SOLUCIONES: EL NEW DEAL. 


      En 1933 Roosevelt llega a la presidencia, y su principal objetivo será reconstruir la economía del país. Desarrolló un plan llamado "New Deal", basado en las ideas del economista John Keynes, que aunque estaba a favor del liberalismo proponía la intervención del Estado en determinadas situaciones. Dicho plan estaba orientado a favorecer las inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el desempleo. 
    Se ofrecieron ayudas a los bancos y subvenciones a los agricultores, aumentaron los salarios y se redujeron las horas de trabajo, se crearon plazas en la Administración. También se diseñaron planes de asistencia sanitaria y un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones.





CONSECUENCIAS DE LA CRISIS. 


       Quizás la consecuencia más notable de la crisis del 29 fue el incremento del paro a nivel mundial. Los que consiguieron salvar su empleo lo hicieron con importantes recortes salariales. La bonanza económica se transformó en pobreza que se extendió por campo y ciudades. Aumentó la mortalidad y el crecimiento demográfico se detuvo. En Estados Unidos aparecieron villas marginales cercanas a las ciudades hechas de chapa y cartón que se denominaron “Hoovervilles” (por el presidente Hoover).



     El dolar se devalúa, los gobiernos de todo el mundo toman medidas proteccionistas y se reduce el comercio internacional. La recuperación de la economía es muy lenta y hasta 1933 no comienza a invertirse la tendencia, si bien los efectos de la crisis se extienden hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.


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