lunes, 7 de enero de 2013

Los ciudadanos gastan menos.

             A pesar de la poca rotundidad con el que los informativos y los medios de comunicación en general desarrollan el tema, lo cierto es que poco se puede hacer ya para mantener la basura debajo de la alfombra.        

             Por mucho que se afanen en ello los pudientes y los gobernantes, los medios extranjeros publican fuera lo que aquí se intenta silenciar y que no es más que un puro grito a voces: Los españoles han reducido drásticamente su gasto en alimentación. como señalaba el New York Times hace unas semanas

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            Podríamos decirlo de muchas maneras, pero en un blog de economía, aunque sea infrecuente hablar con propiedad, procuraremos hacerlo sin paños calientes: Los españoles han dejado de comer. ¿Dieta, excesos navideños, mucho marisco en fiestas…?

            Ojalá las razones obedecieran a esos propósitos de año nuevo, tan propio de otras épocas y hoy sólo apto para una cierta cantidad de ciudadanos cada vez más exclusiva. Los españoles gastan menos en comer porque no tienen dinero y a poco que sigan las políticas económicas se va a tener que vender cosas de nuestra propiedad (como pueden ser los dientes) para pagarnos una hogaza de pan duro que a ver, entonces, con qué masticaremos.


            Recorte de salarios, pérdida de poder adquisitivo, altas cifras de paros, pocos subsidios, subida de impuestos, encarecimiento de productos básicos… ¿Resultado?… ¡Miseria! A veces ya cuesta distinguir en qué lugar se encuentra este país, cuya historia ha retrocedido hasta la mitad del siglo pasado y cuyo futuro parece encaminado hacia los orígenes de la Revolución Francesa.

           Entre que no pueden pagarse la comida y tampoco las medicinas, ¿a qué punto vamos a llegar? No se sabe pero muchas de las medidas que se están tomando son las que se deben de hacer, pero porque antes no se ha querido solucionar, ahora se lleva a medidas más exigentes y que afectan a muchísimas personas. 

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