martes, 8 de enero de 2013

Incrementa el número de parados



            Hasta hace unos años dudo que los ciudadanos de a pie pudieran plantearse lo que se avecinaba, a pesar de las voces que avisaban de la salvaje gestión económica que se venía practicando y de que todos en la calle, incluida la mano de obra no cualificada, hablásemos de aquella cosa de “la burbuja inmobiliaria”.



              Han sido los años en los que los jóvenes abandonaban los estudios para trabajar de peones en la construcción, ganar sueldos que a ver cuándo volveremos siquiera a intuir y comprarse un bmw que tuneaban a la primera de cambio, mientras continuaban viviendo con su ama y su aita.

             Los peores puestos los reservábamos para los inmigrantes, que eran capaces de jugarse el todo por el todo, hasta cruzar el charco en patera o recorrer medio mundo, para llegar a la España, un lugar en el que poder ganar poco menos de mil euros mensuales, suficientes para mantener a la familia allá lejos, donde el hambre y la miseria no dejaban lugar a la dignidad.

          La burbuja no sólo estalló, también arrasó a su paso con todo lo que pasó a su lado, dando a entender que entre los españoles había nacido un nuevo grupo de chorizos de primera, que podría estar integrada incluso por miembros de la realeza, grandes de España, presidentes autonómicos y empresarios.


          La realidad es esa, España tiene ya más de 12 millones de personas que viven en situación de pobreza y la cifra amenaza con crecer. Eso supone casi el 23% de la población, según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. De esos 12 millones de pobres españoles, con ingresos inferiores a 500€ al mes, más de 2 millones malviven en condiciones de pobreza extrema y no llegan siquiera a los 300€ mensuales.

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