jueves, 10 de enero de 2013

Pymes pequeñas y grandes

          Las entidades explican que al menos, habrá otro año de congelación de la financiación a las pequeñas empresas. La liquidez llega a las grandes empresas, vía mercado mayorista. Pero para las pequeñas y medianas empresas el flujo del dinero continúa bloqueado. La única firma que tienen para financiarse es acudir a la banca y ésta no está muy por la labor de conceder préstamos.

       Los créditos a las Pymes se han desplomado durante los años de la crisis un 66 por ciento. Desde 2007, los fondos prestados por el sector financiero a las Pymes han caído de los casi 400.000 millones a los 134.000 millones con importes inferiores al millón.

        El descenso, si bien, se ha moderado desde el hundimiento histórico de 2009, cuando los préstamos nuevos cayeron casi un 30 por ciento. En los once primeros meses del pasado ejercicio la variación supone un retroceso del 15 por ciento.

         Los datos incluyen el volumen de préstamos refinanciados, que son los más habituales. Las entidades ofrecen a las empresas este tipo de operaciones para darles oxígeno ante la escasez de ingresos por la falta de actividad económica y las facturas impagadas, en casos por parte de la administración.

         El sector augura que los créditos a las Pymes continuarán a la baja, al menos, hasta que se produzca una recuperación de la economía en nuestro país. Ésta, según distintas casas de análisis, no se iniciará hasta 2014.

         La banca admite una restricción de los préstamos, pero defiende que concede créditos a los clientes solventes porque su negocio es dar préstamos. Eso sí, ha endurecido las condiciones de acceso, con lo que los niveles de solvencia han subido.


         Una encuesta realizada por las Cámaras de Comercio refleja la difícil situación por la que atraviesan las pequeñas. Una cuarta parte de las que ha solicitado un préstamo no lo ha conseguido por el rechazo de la banca.

          La subida de la morosidad, además del constante cambio de regulación que eleva al sector los ratios de capital, ha llevado a la banca a ir endureciendo progresivamente los criterios de concesión. El temor actual de las entidades es que las insolvencias en las Pymes se disparen y sigan los pasos de las compañías promotoras. En 2012 han percibido un ascenso de créditos dudosos por parte de pequeñas empresas y autónomos, cuya situación les impide hacer frente a sus compromisos de pago. La morosidad en el sector empresarial, excluido el colectivo relacionado con el ladrillo, sobrepasa ya el 8 por ciento, en buena parte por la influencia de las Pymes.
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        La banca y los expertos coinciden en señalar que todavía queda un largo periodo para que las empresas concluyan su proceso de desapalancamiento (reducción del endeudamiento excesivo).


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